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Inteligencia artificial y patrimonio cultural: cómo cambia la forma de contar museos, exposiciones y lugares de cultura

Inteligencia artificial y patrimonio cultural: cómo cambia la forma de contar museos, exposiciones y lugares de cultura

Introducción

Marco Da Rin Zanco, CEO y fundador de amuseapp, fue invitado a un episodio de "Storie di Successo", el formato de DIGITALmeet dedicado a la innovación digital, promovido por Fondazione Comunica.

Durante la entrevista se habló de un tema cada vez más central para el sector cultural: el papel de la inteligencia artificial en la valorización del patrimonio cultural y la forma en que las nuevas tecnologías están transformando la experiencia de los visitantes.

La conversación abordó temas como la accesibilidad cultural, el storytelling, la personalización de contenidos, las tecnologías vestibles y el futuro de la visita museística.

En este artículo repasamos los temas tratados durante el episodio.

El verdadero problema no es la tecnología, sino la narración

Cuando se habla de innovación en museos y lugares de cultura, la atención suele centrarse en las herramientas tecnológicas.

En realidad, la pregunta más importante es otra: ¿cómo contar el patrimonio cultural de manera que resulte comprensible y atractivo para todos?

Italia posee uno de los patrimonios culturales más ricos del mundo. Sin embargo, la simple presencia de obras, monumentos y colecciones no garantiza automáticamente una experiencia significativa para el visitante.

Cada persona entra en un museo con un nivel de conocimiento distinto, un idioma distinto, intereses distintos y expectativas distintas. Un niño, un turista internacional y un historiador del arte no buscan necesariamente la misma información.

El reto consiste, por tanto, en hacer el patrimonio accesible sin simplificarlo y en crear recorridos de visita capaces de adaptarse a las necesidades de públicos diferentes.

La accesibilidad cultural va más allá de las barreras físicas

Durante la entrevista surgió una reflexión importante sobre el concepto de accesibilidad.

A menudo la accesibilidad se asocia exclusivamente con las discapacidades motoras, cognitivas o sensoriales. En realidad existe una dimensión más amplia que podemos definir como accesibilidad universal.

Un lugar de cultura es realmente accesible cuando logra hablar el idioma del visitante, utilizar el nivel de profundidad adecuado y transformar contenidos complejos en experiencias comprensibles y atractivas.

El objetivo no es solo permitir el acceso a un espacio físico, sino permitir que cada persona comprenda y viva plenamente el patrimonio que está visitando.

La inteligencia artificial ya está cambiando el comportamiento de los visitantes

En los últimos años se ha producido un cambio evidente.

Cada vez más personas utilizan herramientas de inteligencia artificial para obtener información sobre obras de arte, monumentos y sitios culturales. Ya es habitual ver a visitantes fotografiar una obra y pedir a un asistente de IA que explique lo que están observando.

Este fenómeno responde a una necesidad real: los visitantes desean contenidos personalizados, inmediatos y fácilmente accesibles.

Sin embargo, este enfoque puede generar una fractura entre el visitante y el lugar de cultura.

Cuando la información se ofrece exclusivamente desde plataformas externas, el riesgo es que la narración construida por conservadores, estudiosos, directores y guías quede completamente ignorada.

En los grandes museos internacionales, este problema puede verse limitado por la cantidad de información disponible en línea. En los museos pequeños, las iglesias, los yacimientos arqueológicos menores o los lugares menos conocidos, en cambio, la información generada por la inteligencia artificial puede resultar incompleta, imprecisa o carente del contexto necesario.

Cómo utilizar la IA sin sustituir a los profesionales de la cultura

Uno de los puntos centrales de la intervención se refiere al papel que la inteligencia artificial debería tener en el sector cultural.

El objetivo no debería ser sustituir el trabajo de los profesionales, sino amplificar su impacto.

Conservadores, guías turísticos, historiadores del arte, arqueólogos y responsables de museos poseen competencias construidas a través de años de estudio e investigación. Estas competencias representan el verdadero valor cultural de un lugar.

La inteligencia artificial puede intervenir para agilizar actividades operativas que requerirían mucho tiempo: transformar documentación especializada en contenidos divulgativos, crear versiones más breves o más detalladas de los mismos contenidos, traducir materiales a decenas de idiomas y adaptar la narración a públicos diferentes.

En este modelo, la IA se convierte en una herramienta al servicio de la cultura y no en un sustituto de la cultura misma.

De simple app a plataforma para la valorización cultural

Durante la conversación, Marco Da Rin Zanco contó cómo la idea que dio origen a amuseapp ya existía varios años antes de la creación de la startup.

Las primeras versiones del proyecto se concibieron como simples aplicaciones en las que introducir contenidos destinados a los visitantes.

Sin embargo, la llegada de la inteligencia artificial generativa cambió radicalmente el escenario.

Hoy es posible transformar rápidamente materiales complejos en audioguías, itinerarios y contenidos personalizados, reduciendo tiempos y costes de producción y permitiendo actualizaciones continuas.

Esto ha permitido pasar de una simple herramienta tecnológica a una solución concreta para los lugares de cultura, capaz de mejorar tanto el trabajo de los operadores como la experiencia de los visitantes.

El futuro de la visita cultural: más allá del smartphone

Otro tema abordado durante la entrevista se refiere a la evolución de las interfaces digitales.

Si en los últimos veinte años el smartphone ha sido la principal herramienta de acceso a los contenidos digitales, en los próximos años podrían imponerse nuevas tecnologías vestibles.

Gafas inteligentes, dispositivos de realidad aumentada y otras soluciones wearable podrían hacer que el acceso a la información sea aún más natural.

En el futuro, un visitante podría recibir contenidos ampliados, indicaciones y audio simplemente observando una obra o un edificio histórico, sin necesidad de sacar el teléfono del bolsillo.

No se trata de sustituir la realidad con experiencias virtuales, sino de enriquecer el mundo real con niveles adicionales de conocimiento e interpretación.

Cultura e inteligencia artificial: una cuestión de responsabilidad

La última reflexión que surgió de la entrevista se refiere a la relación entre inteligencia artificial, conocimiento y búsqueda de significado.

La cultura no es solo un conjunto de información que transmitir. Es también interpretación, diálogo, contraste entre puntos de vista y búsqueda continua de sentido.

Por eso es importante utilizar la inteligencia artificial con conciencia, sobre todo en ámbitos delicados como la historia, el arte y el patrimonio cultural.

Las tecnologías pueden ayudar a hacer la cultura más accesible, más inclusiva y más cercana a las personas. Pero el valor profundo de la cultura sigue residiendo en las preguntas que nos plantea, en las perspectivas que nos ofrece y en su capacidad de ayudarnos a comprender mejor el mundo que nos rodea.

Conclusiones

La inteligencia artificial representa una de las mayores oportunidades para el sector cultural de las últimas décadas.

El reto no es elegir entre tecnología y cultura, sino utilizar la tecnología para valorizar el trabajo de quienes estudian, conservan y cuentan la cultura cada día.

Es precisamente en este equilibrio entre innovación y competencia humana donde se jugará el futuro de la experiencia cultural.

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